
En la puerta de mi rancho, sentado bajo un árbol, lejos del ruido infernal que hay en la ciudad, escuchaba los cantos de los pájaros y el recorrido del agua mojando las piedras de un arroyo, sentía una brisa tibia rozándome la cara y mis ojos se perdían en la hermosa llanura verde, que como un manto cubre la tierra donde descansa la pachamama.
Mi caballo atado al palenque me aguardaba para llevarme a recorrer el campo y arriar el ganado, el perro dormía su siesta y ahí en esa tranquilidad un recuerdo venia a mi mente ¿ y el enano ? que se habrá hecho de él ya ni lo siento, esta paz lo ha dejado palmado o hipnotizado y bueno total, mejor que duerma también.
De repente oigo un caballo relinchando, trayendo sobre sus ancas a la vecina de al lado.
-que hace doña Asunción montada de ese modo, se ha sacado las trenzas y dejo su pelo al viento.
-lo que ocurre don Evaristo es que he leído como una mujer llamada Godiva recorrió su pueblo montada en un caballo y solo cubierta con su pelo.
-y me dije que lindo seria imitarla voy a desatarme las trenzas y me voy al rancho de mi vecino que hace mucho que no me trae al enano.
-vea doña, lejos esta el enano de despertarse ahora, yo creo que al verla así el muy pillo se hizo lombriz y se escapo por ahí.
-es que acaso no lo conmueve mi cuerpo de Eva
-vea yo creo que ha si fue, pero UD, debe comprender que tantos pelos sueltos muy peluda se la ve.
-bueno don Evaristo como hombre listo que ud siempre me ha dicho que es, ¿porque hasta que vuelva en si el enano no conversamos un poquito?, ayúdeme a bajar que le traje una manzana.
-mire doña que lo del relato de la manzana es pura ficción y aunque bajo de esos pelos no tenga calzón, es muy difícil que al morder esa manzana se me caiga la bombacha aunque sea un gaucho querendón.
-inténtelo, pegue un mordisquito y vera como pronto el sabor fresquito lo refresca un poquito.
-bueno no voy a despreciarla como gaucho atento y cortes que soy le dare un mordisquito, espero que no halla engualichado la manzana?
-¡no que pensar muérdala con confianza.
Y no van a creer que luego de morder la manzana, los ojos se me dieron vuelta y giraban alborotados, las rodillas me temblaban, los dientes me crujían y a la vieja
peluda la abrazaba diciéndole que la quería, menos mal que al revolcarme, un abrojo se me prendió en las bolas y me devolvió la memoria.
Del susto me tire al arroyo para despertarme del todo, monte a mi moro y salí galopando a campo abierto.
La Asunción también monto su zaino y me empezó a perseguir, gritándome parase Don Evaristo que no vamos a divertir.
Así me agarro el atardecer corriendo desesperado con el sudor que me mojaba a chorros y con mi vecina a mis espaldas imitando a la Godiva, que más bien parecía un gorila que me quería comer.
Entre ese revuelo y agitado con el corazón en la boca de los fuertes latidos que el pobre pegaba, pensaba donde esta mi tranquilidad y la tardecita con mate.
Y entonces sucedió el milagro de repente me sentí sacudido y mis ojos sorprendidos se abrieron.
Era mi perro que lameteándome me despertaba.
Di un salto mire alrededor y me dije, la pucha que pesadilla, si es para no creer
Bueno "Que la paz sea con Uds. y que a mi no me abandone.
Espero haberles alegrado el corazón y si una risa les sacado me doy cumplido
¡Hasta la pròxima!
Cariños
Eduardo Nieto Mùjica